El pasado 31 de octubre, en el refectorio del antiguo convento franciscano y actual Hospedería de San Francisco, se celebró una interesante conferencia impartida por D. Francisco Martín Rosales y D. Francisco Rosales Martínez, que con el título “Pablo de Rojas y Priego”, ha servido para profundizar los conocimientos sobre la vida y obra del insigne escultor alcalaíno, al cual, nuestra Cofradía y Hermandad le debe algunas de las más portentosas imágenes que forman parte de nuestro amplio patrimonio artístico.

De la presentación de los conferenciantes se ocupó D. Luis Ruiz Zurita, componente de la Cofradía y Hermandad y que fuera Secretario de la misma, buen conocedor de la Cofradía, de las obras de Pablo de Rojas y de D. Francisco Martín y D. Francisco Rosales, por la relación que mantiene con ambos por el trabajo de investigación que está llevando a cabo sobre Pablo de Rojas.

La Conferencia se estructuró en dos partes, la primera de ellas le correspondió a D. Francisco Martín Rosales, en la que explicó las cuestiones relacionadas con la vida familiar de Pablo de Rojas, fecha de nacimiento y defunción, la castellanización de su apellido de Raxis a Rojas, las distintas ciudades en las que tuvo gran influencia sus obras y especialmente la importante relación que mantuvo con Priego gracias sus hermano Gaspar, sacerdote de la Parroquia de la Asunción, y sus hermanas Ana y Catalina, casadas y afincadas en Priego.

Mientras que la segunda parte le correspondió a D. Francisco Rosales Martínez, cuya exposición la dedicó a citar algunas de las obras más importantes realizadas y atribuidas a Pablo de Rojas, explicando en el contexto histórico y artístico en el que se desarrolla el escultor alcalaíno, así como su evolución, madurez y creación de modelos iconográficos que servirán como base para grandes imagineros como Martínez Montañez, Juan de Mesa …

En su intervención D. Francisco Martín Rosales, nos comentaba que inicialmente se pensaba que Pablo de Rojas había nacido en Granada, siendo éste uno de los más importantes imagineros del entorno granadino, hasta que en el año 1984, encuentra en un documento notarial poderes otorgados a sus sobrinos en el año 1613 (posible fecha de defunción), hecho que le animó a seguir investigando al relacionar el apellido Rojas con Raxis con la partida de bautismo de Pablo de Rojas de la parroquia de Santo Domingo de Silos de Alcalá la Real fechada en 1549,  descubierta por Dª Carmen Juan Lovera, archivera bibliotecaria en el año 1980, aunque no la relacionó con Rojas ya que figuraba como Raxis.

Su padre,Pedro Sardo “El Viejo” , pintor oriundo de Cerdeña, casado con la alcalaína Catalina González, tenía un importante taller en la ciudad de la Mota, probablemente acudió a Alcalá atraído por la demanda a realizar grandes obras artísticas en nuevas iglesias y en las que se estaban reconstruyendo en esa época. En su taller familiar se trabajan distintos materiales como la piedra, la madera (esculturas, retablos) y pintura.

Francisco Martín explicaba que en los documentos alcalaínos, los hijos de Pedro Sardo suelen apellidarse con distintos gentilicios como Sardo, Rages, Regis, Raxis, Ragis, Roxas o Rojas. Esta fue la clave para poder identificar y relacionar a Pablo de Rojas. Éste tuvo once hermanos, unos pasaron desapercibidos por el mundo del arte, como Gaspar de Rojas, que como se había dicho anteriormente se hizo sacerdote y fue sochantre de la parroquia de la Asunción de Priego, donde sus hermanos y familiares intervinieron en muchas partes del famoso retablo. Sus hermanas Catalina y Ana Rojas, se entroncaron con familias prieguenses, la primera con Tomás Ortiz y la segunda con Pedro González Molina. Este es el principal motivo por el que Pablo de Rojas tuvo una fuerte relación y gran vinculación con Priego de Córdoba, dejando así un amplio legado de imágenes, las relaciones familiares.

Los hermanos que sí destacaron por sus cualidades artísticas fueron: Melchor, Nicolás, Miguel y Pedro, aunque sobresaliendo entre ellos Pablo.

El taller familiar donde se formaba Pablo de Rojas, contactó con el arte renacentista italiano porque su padre, Pedro Sardo “El Viejo” junto con su hijo Miguel, viajaba con frecuencia a su lugar de origen (Cerdeña) y mantenía relaciones con los artistas de su país, y a su regreso traía carpetas de dibujos y láminas de los mejores artistas del momento que les servían para reproducirlos en retablos y esculturas que harían posteriormente.

Unos años más tarde, se trasladó a Granada, donde estableció su taller en la calle Elvira y empezó a ocuparse realizando numerosos trabajos. Se casó con Ana de Aguilar y no tuvo descendencia. Una vez avecindado en la capital recibió la visita de del padre de Juan Martínez Montañez, que era bordador de oficio y vecino de Alcalá además de conocido por la familia Sardo, al cual le abrió las puertas de su taller y de los mercados para que pudiera ejercer su oficio.

A continuación, Martínez Montañez debió firmar un contrato de aprendizaje con Pablo Rojas para su hijo Juan, a sus 12 años de edad, en el que Pablo lo formaría con el aprendizaje de la escultura a cambio de sus necesidades básicas, ropa, hospedaje, comida … Por tanto, Montañez llegó a ser, de la mano de Pablo de Rojas, un auténtico oficial y escultor, para trasladarse más adelante a Sevilla y siendo éste el máximo representante de la escuela sevillana, mientras que Pablo de Rojas lo sería de la escuela granadina.

Tuvo una gran relación profesional con su sobrino Pedro de Raxis, conocido por el mundo del arte como “el padre de la estofa”, que también estaba afincando en Granada, policromando las imágenes que hacía el maestro.

Por tanto, en los años noventa, Pablo de Rojas es ya una auténtica institución que desborda el estudio y la investigación por la gran producción artística que debió surgir en su taller. Un gran número de cofradías prieguenses poseen un rico legado imaginero atribuido a Pablo de Rojas, como la Hermandad de Jesús Nazareno, la Soledad y el Resucitado.

A continuación tomó la palabra D. Francisco Rosales Fernández, para continuar con la segunda parte de la conferencia. En su intervención hizo una breve introducción histórica de la iconografía y el uso de las imágenes en el cristianismo, citando el II Concilio de Nicea en el año 787 en el que se optó por la defensa y uso de las sagradas imágenes.

En la Edad Media, Santo Tomás de Aquino dio un paso importante de progreso en el planteamiento del uso de las imágenes. Pero no es hasta el año 1562 cuando se celebra el Concilio de Trento, favoreciendo el uso de las imágenes para “instruir y afirmar al pueblo los artículos de la fe” y para que sirvan para mover “al creyente a adorar y amar a Dios y a practicar las obras de piedad”, concluyendo “Deben tenerse y conservarse, señaladamente en los templos, las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los otros Santos, tributándoles el debido honor y veneración no porque se crea que hay en ellas alguna divinidad o virtud, sino porque el honor que se les atributa se refiere a los originales que ellas representan”.

Pedro Guerrero, octavo Arzobispo de Granada después de la reconquista, perteneció a la comisión redactora del documento sobre las imágenes, por lo que debió aplicarlo bien en su diócesis granadina la doctrina de Trento.Por tanto, la reforma católica colaboró con el auge a las imágenes de culto porque era la forma más sencilla de conocer los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor.

El conferenciante nos comentaba que el origen de Pablo de Rojas fue manierista, pero a medida que va madurando, va progresando hacia el naturalismo y el realismo, predecesores del barroco. El manierismo es una corriente artística italiana que surge como reacción al renacimiento. Las características principales son el alargamiento de las figuras, robustas, movimientos elegantes y antinaturales, posturas inestables, composición “sempertinata”, el contraposto.

En cuanto a los rasgos del naturalismo, nos comentaba D. Francisco Rosales, que será llevado a las cotas más altas por su discípulo Martínez Montañez, pero son rasgos generalizados y con un carácter muy personal en las obras de este período realizadas por Pablo de Rojas, como son el trazado de los pliegues, caídos con naturalidad, sus figuras son sobrias y con vigoroso plasticismo, anchura de cuerpo, de escaso movimiento, flexión de las rodillas, las cabezas en torsión cargadas de patetismo y melancolía, despejadas frentes y anchas, a veces triangulares y orejas liberadas de cabello, largos mechones de pelo con ondulaciones que sirven para encuadrar las cabezas.La encarnaciones son algo pulimentadas, de tono lechoso y a veces verdoso, la mayoría realizadas por su sobrino Pedro de Raxis. La ausencia de aspavientos y sentimentalismos, la sobriedad de sus obras, en consonancia con el Concilio de Trento, a través de un vigoroso plasticismo invita a la oración contemplativa.

También nos decía que Pablo de Rojas se basa en varios modelos iconográficos principalmente, como son los Crucificados, los Nazarenos, las Inmaculadas y los Santos.

Tiene una forma especial de concebir a los Crucificados, asumiendo su belleza y la elegancia en la policromía de los renacentistas, plasma un Señor Crucificado para ser contemplado de cerca y ser capaz de promover en el devoto la conmoción, al sentir en intimidad la divina humanidad de Cristo muerto.

Algunos de los Crucificados más importantes de Pablo de Rojas son:

Crucificado de la antigua capilla de Los Beneficiarios de la Catedral de Granada, Crucificado del Seminario Diocesano de Granada, Crucificado de la sacristía de la parroquia de las Angustias de Granada, Crucificado de la sacristía de la parroquia de San Matías de Granada, Crucificado del Convento del Santo Ángel de Granada, Crucificado de la parroquia de San Ildefonso de Granada, Crucificado de la parroquia de Huétor Santillán y Crucificado de la sacristía de Jesús Nazareno en la Iglesia de San Francisco en Priego.

En cuanto a los Nazarenos, desarrolla un propio modelo iconográfico, abriendo una nueva forma de interpretar el camino de la cruz, como expresión plástica de la invitación que se hace al cristiano a seguirle en medio de las obras de cada día. Los nazarenos de Rojas son los modelos de referencia de las escuelas sevillana y granadina, en la primera, Martínez Montañez con su impresionante Cristo de la Pasión y Francisco de Ocampo, y en la granadina los Mora.

La investigación artística le atribuyen tres maravillosos nazarenos todos ellos expuestos al culto.

El primero se encuentra en la Iglesia de las Angustias de Granada y lo habría concluido antes de 1586, noble talla completa, su actitud de caminar obedece al esquema renacentista, con expresión serena y melancólica.

La obra capital de entre los nazarenos del artista alcalaíno, es el de Priego, datada en el año 1592, también talla completa, con túnica recogida en la cintura por una cuerda. Tiene uno de los rostros de rasgos más bellos y patéticos de los que realizó el artista, dando una forma triangular, de frente despejada, con la cabeza en torsión, como gustaba al maestro y haciendo contrabalanceo a la posición de las manos que sujetan la cruz. La mirada decidida hacia delante, como quien encuentra seguridad en la aceptación de la voluntad del Padre, al tiempo que sirve de invitación al que le observa de frente. Una mirada decidida pero no arrogante, que expresa la ternura del que por amor camina, e invita a caminar.La posición de los pies, tantas veces repetida por el manierismo de Rojas, adquiere un movimiento decidido, adelantando el izquierdo y retrasando el derecho, haciendo la escena más real.

Y el otro nazareno del maestro de Rojas se encuentra en Huétor Vega, también de talla completa, estofada por la túnica con rayados paralelos y ramilletes de flores, tiene una viva expresión que transmite una nobleza de movimientos.

Además hay otras imágenes que se atribuyeron al mismo imaginero por otros investigadores como el Nazareno de Antequera y el de Archidona.

En cuanto a la Inmaculada, también crea su propio modelo iconográfico, algunas de las imágenes más representativas son, la Virgen de los Favores de la Catedral de Granada, la Inmaculada de la Abadía del Sacromonte (en piedra), la Inmaculada de la iglesia de S. Idelfonso, Inmaculada del Seminario Diocesano….

Y para terminar, los Santos Juanes, Juan Evangelista, el Precursor y Juan Evangelista que los realiza obedeciendo a un mismo esquema estético. Algunos de ellos son los siguientes:

Juan Evangelista de la Catedral de Granada, del Convento de Sta. Catalina, de la Iglesia de S. Pedro y S. Pablo de Granada y de S. Francisco y S. Pedro en Priego San Juan Bautista de la parroquia del Corpus Christi de Granada y del Convento de Sta. Catalina de Granada.

Para finalizar con la conferencia, D. Francisco Rosales mostró una proyección de fotografías de distintas obras realizadas por Pablo de Rojas, explicando en detalle la evolución que ha ido sufriendo el insigne escultor alcalaíno a lo largo de su vida como escultor de imaginería.

José Luis Ruiz Arjona.

Fotografías: A. Jiménez, A. J. Baena, Joaquín Ferrer, Jesús Ruiz “Gitanito”.